Festejan en el hogar de Norma Cruz
Por Claudia Acuña

Claudia Hernández Cruz abraza a su madre, Norma Cruz, para felicitarla por haber sido reconocida como Personaje del Año 2009 de Prensa Libre.
Con sonrisas, abrazos, felicitaciones por teléfono, mensajes de texto y visitas comenzó el día ayer Norma Cruz, defensora de los derechos de las mujeres y de los niños y reconocida como Personaje del Año 2009 de Prensa Libre.
Desde temprano, tras enterarse del reconocimiento que le hiciera Prensa Libre, Cruz recibió muestras de cariño y admiración por el trabajo que realiza desde la Fundación Sobrevivientes, organización en la que lucha para terminar con la impunidad y la corrupción, en defensa de mujeres y niños víctimas de la violencia.
Al abrir un ejemplar de la edición de ayer de este periódico, Cruz expresó: “Este es un buen comienzo de año”.
Amigos, familiares, compañeros de trabajo y defensores de derechos humanos se comunicaron por teléfono con la activista. Mientras desayunaba, en compañía de su hijo Alejandro, el celular no dejó de sonar.
Atendió la comunicación de Mirna Ponce y Miguel Ángel Sandoval. También leyó los mensajes de Marco Antonio Canteo y Enrique Godoy.
Más tarde la llamaron Helen Mack; Justo Solórzano, de Unicef; y Lucía Muñoz, de la Organización Mía, en EE. UU., entre otras personalidades.
Al otro lado del auricular se escuchaba la euforia de quienes la felicitaban, y por medio de la pantalla del teléfono se leían los mensajes de alegría.
Uno de los momentos más emotivos de la mañana fue cuando su hija Claudia llegó de visita.
Entre lágrimas y sonrisas, la joven abrazó a su madre.
“Es mi mamá; siempre está conmigo. Siempre la he visto luchar, desde que era pequeña. Aunque tenemos desencuentros, sabe que tiene mi apoyo”, expresó.
Mack se congratuló con la distinción a Cruz. “Me parece excelente; lo tiene muy merecido”, expresó.
Chiqui Ramírez: El tiempo de siglos en el tiempo
“Lo cierto es que la madre Tierra es un ente vivo, que ha sufrido cambios”
Chiqui Ramírez: El tiempo de siglos en el tiempo
Por Delia Quiñónez | Diario de Centro América
El pasado jueves 10 de diciembre, Sophos acogió la presentación y lanzamiento de la novela La llave, de Chiqui Ramírez, quien radica actualmente en el Canadá, dedicada a su vocación de artista de la plástica.
Hace algunos años estuvo en Guatemala para presentar su trabajo testimonial La guerra de los 36 años, vista con ojos de mujer de izquierda, en la que aborda temas vinculados a su experiencia política.
La llave aporta el conocimiento y la creatividad literaria de quien durante muchos años se ha dedicado al estudio de los testimonios de la cultura maya y su cosmovisión, de cara a las predicciones que hoy en día circulan referentes al año 2012.
Conversamos con Chiqui Ramírez acerca de los contenidos de su libro y les presentamos aquí algunas apreciaciones que la autora expresa en torno a temas históricos y culturales de gran actualidad.
¿Por qué La llave, una novela, después de tu libro testimonial La guerra de los 36 años, vista con ojos de mujer de izquierda?
El libro surge a partir de media página que mi hijo Ricardo me mostró sobre un tema que se le había ocurrido para escribir. A mí me gustó y le pregunté si me dejaba trabajarla. Así que de media página resultaron 240.
La llave plantea el tema de las profecías mayas. ¿Estaba en la idea original?
No. Pero ya sabés que cuando alguien escribe deja caer experiencias, relatos, historias que escuchaste no sabés cuándo, ideas, ideales, frustraciones… Como quien dice, el papel aguanta. Así se fueron llenando los entre renglones de esa primera idea.
A propósito de las profecías mayas, ¿por qué es un tema tan recurrente en este momento?
El tema de las profecías mayas para el año 2012 está dando la vuelta al mundo, atribuyéndole a estas siete profecías en las que, según dicen, se va a terminar el mundo. Pero si les preguntás a los mayas contadores del tiempo respecto a ellas, posiblemente se van a reír de nuestros temores. El Tata Apolinario Chile Pixtun, que viaja dando conferencias como muchos otros contadores del tiempo maya, dice estar cansado de la misma pregunta.
El Tata Marco Antonio Flores Solórzano me dijo: Nana, ¡los mayas eran científicos! Como quien dice, quién se la va a creer, si alguien que maneja la astronomía y la matemática no puede estar en eso.
La llave ¿tiene relación con estas profecías?
Recordemos que existen los libros de Chilam Balam, que de acuerdo con el diccionario de Motul, “tomaron su nombre del más famoso de los Chilames que existieron poco antes de la llegada de los europeos”. Chilam Balam vivió en Maní en la época de Mochan Xiu. Balam es un nombre de familia, pero significa jaguar o brujo en el sentido figurado. La palabra significa “él, que es boca”; él, que interpretaba los libros y la voluntad de Dios en sus diferentes manifestaciones.
Los historiadores ubican la fundación del pueblo de Maní a mediados del siglo XV, después de la destrucción de la famosa ciudad maya de Mayapán, donde Tutul Xiu había establecido la corte de su poderoso reino. Predijo el advenimiento de una nueva religión, y de ahí su fama.
¿En qué contexto se da esta predicción?
Fray Diego de Landa llegó a Yucatán en 1549 e instauró juicio inquisitorio contra los mayas. Tras el interrogatorio y tortura realizó un gran auto de fe en Maní el 12 de julio de 1562, en el que hizo quemar unos 5,000 ídolos, códices y objetos sagrados. Ya en 1558 había realizado una dura expedición punitiva en Chichén Itzá y arrojado al Cenote Sagrado un valioso número de objetos sagrados tratando de desacreditar este lugar como sitio de veneración y peregrinación de la religión maya. Se le reconocieron más de 6,330 muertes de indígenas mayas entre ajusticiamientos y torturas. Su excesivo celo y crueldad provocó la indignación de sus colegas y fue acusado ante el rey de España y el Consejo de Indias por crear temor en la población e irritar a los indios y colonos.
¿Entonces?
La oralidad conservó la memoria de Chilam Balam, y posiblemente, tras conocer el uso del alfabeto latino, varios mayas decidieron escribir sobre su religión, historia, registros cronológicos con base en la cuenta corta, su espiritualidad, textos médicos, el uso calendárico, almanaques mayas, incluyendo predicciones, astrología, astronomía, textos literarios, novelas españolas, misceláneas de textos no clasificados.
El doctor Agustín de Echano, canónigo de la catedral de Mérida, dejó publicado en 1758 que “la experiencia de manejar tan incesantemente a los indios en cerca de 12 años que les serví me enseñó que el motivo de estar muchos apegados a sus antigüedades era porque siendo los naturales muy curiosos, y aplicándose a saber leer, lo que estos logran, cuanto papel tienen a mano tanto leen: y no habiendo entre ellos más tratados en su idioma que los que sus antepasados escribieron cuya materia es solo de sus hechicerías, encantos y curaciones con muchos abusos y ensalmos”.
Era normal, pues, que los intelectuales mayas tuvieran la inquietud de escribir, especialmente si el acceso al nuevo (para ellos) alfabeto les permitía escribir más fácilmente.
Los libros de Chilam Balam fueron escritos en lenguas mayas, copiados y recopiados en papel español y caracteres latinos, escondidos, consultados y distribuidos en la clandestinidad durante cientos de años, hasta que algunos de ellos fueron traducidos al castellano. Las copias existentes no son las originales del siglo XVI, sino son copias de copias muy posteriores, sufriendo alteraciones, agregados y omisiones, como puede esperarse.
De manera que las profecías que se encuentran en los libros de Chilam Balam predicen lo que iba a ocurrir durante la dominación europea. Ya que fueron escritos poco después de la derrota de Mayapán. Chilam Balam profetizó la llegada de una nueva religión que traería el sufrimiento, los atropellos, la pérdida de los valores morales y espirituales mayas.
Es decir que profetizaron el sufrimiento del pueblo maya a lo largo de la colonia española, de los gobiernos liberales, los gobiernos militares, incluso en la época de la Revolución de octubre del 44, rematando ese sufrimiento con las masacres (ahora confirmadas las órdenes de genocidio) del general Ríos Montt y la represión que vemos todavía por la lucha antiminera de los pueblos originarios.
¿Una mención sobre el sufrimiento maya?
En el Chilam Balam, Ah Kin, cantor de Cabalchén Maní escribió (pág. 129) “… Muy pesada es la carga que soportarán los Ixcuch uum idzinil. Los hermanos menores que soportarán la carga de la tierra; aplacadas, dominadas, sometidas estarán sus voluntades; muerto el corazón de la flor de mayo, de los disputadores, de los deslenguados, de los ofrecedores de mujeres, flor de perversidades, de deshonestos desvaríos, los del poder de dos días, los que ponen deshonestidad en los tronos, los desvergonzados de la flor de mayo, los de abominables amores, los de poder de dos días, los bancos de dos días, los de jícaras de dos días, los lascivos del día, los lascivos de la noche, los Maax monos del mundo, los que tuercen la garganta, los que parpadean los ojos, los que tuercen la boca a los señores de la tierra. ¡Oh padre! Los que carecen de verdad en sus palabras, los extranjeros del pueblo, los que dicen que son verdaderamente respetables, los hijos del hombre de las Uuc Tocoynaob, Siete casas desiertas. Los hijos de las mujeres de las Uuc Tocoynaob, siete-casas-desiertas, ¡oh padre!”
¿Que dicen las profecías “comerciales”?
Los merolicos comerciantes en todo mundo, especialmente colombianos, han hecho películas sobre las siete profecías en las que supuestamente el ser humano, el 21 de diciembre del 2012, cuando la tierra se detenga, alcanzará la conexión intergaláctica. (Por supuesto que serán pocos los escogidos).
O sea que hay especulación barata en este tema del fin del mundo en el 2012, y quien tenga la curiosidad de leer los libros del Chilam Balam no va a encontrar ninguna referencia “profética maya” sobre el fin del mundo.
En tu novela La llave, ¿te sirve de base información contenida en las tradiciones y profecías mayas?
Por supuesto. Tengo puntos de referencia. Por ejemplo, según las tradiciones y profecías mayas, existieron cuatro eras cósmicas: Agua, Aire, Fuego y Tierra. Nosotros estamos entrando en la quinta era del movimiento. Cada era dura 5,200 años del calendario maya y termina con inmensos desastres naturales. Nuestra cuarta era tendría que acabar con grandes catástrofes en el año 2012 del calendario gregoriano.
La primera profecía dice que a partir de 1999 nos quedan 13 años para cambiar de conciencia porque inicia la era de los grandes desastres. La segunda habla de grandes cambios sociales que alterarán nuestras comunicaciones y relaciones. La tercera profecía habla del aumento de temperatura del planeta. La cuarta, del derretimiento de los polos. La quinta dice que los sistemas de gobierno basados en el miedo caerán y el hombre se encontrará en una etapa de desorganización de la que eventualmente saldrá victorioso. La sexta profecía menciona un cometa que se acercará peligrosamente a nuestro planeta. Y la séptima menciona que, al amanecer del 22 de diciembre del 2012, la luz emitida del centro de la galaxia sincronizará a todos los seres vivos y les permitirá transformarse para bien y la humanidad será una.
¿O sea que hay, posiblemente, un horizonte de cambio positivo?
Lo cierto es que la madre Tierra es un ente vivo que ha sufrido cambios. Los hombres han modificado la corteza terrestre. El descongelamiento de los polos no ha pasado una sola vez. Las catástrofes ambientales aceleradas por la mano del ser humano las estamos viendo. El egoísmo y la falta de compasión los vivimos a diario. ¿Qué más podemos esperar?
En todo caso, los fenómenos naturales arrasan con todos: si el agua está envenenada, no va a ser solo la de los bebederos de los pobres.
Tres mujeres, muchas historias de vida, trabajo y liderazgo
Son personas con vida diferente y distantes. Con experiencias, batallas, derrotas y logros propios, pero que comparten la misma lucha a favor de su sector.
Por Agustín Ortiz | Diario de Centro América
Entre unas y otras hay cientos de kilómetros de distancia. En algún momento se han cruzado sus caminos, pero no ha habido un lazo que las una, más que lo que tienen en común su liderazgo. Son tres mujeres con vidas diferentes y distantes. Con experiencias, batallas, derrotas y logros propios, pero que comparten la misma lucha a favor de su sector.
Como ellas, cientos de lideresas hacen de heroínas anónimas en sus comunidades sin que la sociedad se entere o mucho menos les reconozca su esfuerzo, trabajo, dedicación, y hasta sacrificio. Provienen de los rincones más lejanos de Guatemala. Viajan días enteros para llevar sus conocimientos o seguir enriqueciendo los que tienen en su lucha por una sociedad equitativa, más justa e incluyente, como ellas dicen.
María González, maya-K´iche´, originaria del cantón Chicuá, Quetzaltenango

“Veía en mí la necesidad de desempeñarme en la sociedad”
A sus 22 años de edad, su nombre es reconocido en gran parte de Quetzaltenango. Su liderazgo y vocación de servicio la han llevado a participar en diversas organizaciones locales y regionales de mujeres, principalmente en el área de capacitación en aspectos productivos.
A los nueve años dejó la escuela. Su familia no podía seguir sosteniendo sus estudios. Pero su deseo de superación pudo más que los obstáculos. “Veía la necesidad de tener una carrera para desenvolverme de una mejor manera en la sociedad”, dice con tono firme. Fue así como comenzó a involucrarse en capacitaciones.
En 1998 conoció la Asociación Mujer Tejedora del Desarrollo (Amuted). Para 1999 ya era parte del equipo técnico de capacitación. En el 2000 comenzó como maestra de tejido de palitos. Luego se involucró en temas de género, derechos humanos, política y autoestima. Considera que su mayor logro en todo ese tiempo ha sido haber roto el silencio. “No me puedo quedar callada si veo que alguien maltrata o discrimina a alguna mujer”, asegura.
Se define como una mujer independiente y capaz de compartir funciones con los hombres. Actualmente estudia el último año de Bachillerato en Ciencias y Letras con orientación en Derecho y espera ingresar a la universidad el año próximo.
Gónzalez, además de compartir sus conocimientos en tejido, ha hecho de esta actividad una importante fuente de ingresos económicos familiares.
Felipa de Jesús Pop, maya-Q´eqchi´, originaria de Pocolaj, San Pedro Carchá, Alta Verapaz

“Quiero capacitarme para ayudar a otras mujeres a salir adelante”
En su comunidad la conocen como doña Filomena. No sabe hablar bien el español, por lo que a veces tiene que mezclar su idioma materno en la conversación, sin que ello impida que exprese lo que piensa.
Hace 22 años inició, junto con 60 mujeres de ocho comunidades de San Pedro Carchá, un proyecto de mujeres tejedoras en un intento de abrir espacios para la participación productiva de las féminas. De ellas solo quedan 30. “Como no tenemos donde vender nuestros productos, ellas se fueron desanimando”, indica.
Sobre derechos humanos, género, política y otros temas de incidencia no sabe mucho, pues asegura que hasta ahora solo se han centrado en el tema productivo. “Las mujeres de mi comunidad no salen de sus casas. A mí me gustaría que conocieran otras experiencias para mejorar nuestro trabajo y yo quiero abrir esa puerta”, señala con un poco de dificultad en su castellano.
Gracias a la organización lograron tener cinco telares de pedal, tres para corte, cinco para chalinas, individuales y centros de mesas, con los cuales producen una gran variedad de productos. “Siempre que salgo llevo conmigo algo de lo que producimos para vender y que nos conozcan”, dice. Hace un año falleció su esposo y, como ella, la mayoría de las mujeres de su organización son viudas y dependen de su producción, ya que son el sostén de su familia.
Lucía Guillermina de Montejo, maya-Popti´, originaria de Jacaltenango, Huehuetenango

“Estoy consciente de que he hecho lo que he podido; de algo ha de servir”
Si alguien puede hablar con propiedad de liderazgo, es Lucía Guillermina. En pleno conflicto armado interno, hacia 1983, comienza a organizar a las mujeres motivándolas a estudiar, pues siempre creyó que la educación es la base para salir de la pobreza y la exclusión y superar la inequidad en general.
Así lideró los primeros esfuerzos de alfabetización de mujeres en su región, cuando aún no tenía un alto nivel académico. Sus padres le habían “dado” hasta sexto primaria y, para ella, eso era suficiente para ayudar a otras personas que nunca conocieron las aulas de una escuela. “Fueron 53 mujeres las que alfabetizamos primero”, recuerda con exactitud.
En la medida que trabajó con mujeres fue reconocida. Entonces comenzó a comprometerse en otras organizaciones. Hacia 1990 se involucró en el tema productivo y capacitó a mujeres en artesanía. Dos años más tarde incidió en el movimiento cooperativo, principalmente en las áreas de San Marcos, Sololá y Huehuetenango.
Lucía Guillermina sabe qué es sacrificarse. “A veces no tenía ni para comer y lo utilizaba para mis pasajes cuando tenía que ir a capacitar”, rememora. Además tuvo que pasar mucho tiempo lejos de su familia, entre ellos sus hijos. “Pero ha valido la pena. Ellos sí pudieron estudiar y tienen lo que yo no pude tener”, asegura quien ahora preside una organización de segunda categoría dedicada al tema de salud, seguridad alimentaria y apertura de mercados.
Valores Chapines: Helados con un Sentido Femenino
Miércoles, 02 de Septiembre de 2009
Orgullosa de su trabajo y con afán de luchar por la existencia, vendiendo helados se gana la vida doña Karin, quien con su carreta recorre las calles del Centro Histórico para ofrecer sus productos y poder obtener el sustento de una manera honrada y con esfuerzo.
Seis meses tiene de trabajar en esta profesión, como ella misma lo dice: “Heladera, eso es lo que soy”. Todos los días se levanta temprano para ordenar la casa donde vive junto a su hijo de 24 años, quien también es vendedor de helados en las calles de la zona 1.
Aunque nació en Mazatenango, las circunstancias de la vida la obligaron a emigrar a la capital, porque su mamá se puso enferma y después tuvo que buscar por diferentes medios la manera de superarse.
Primero estuvo atendiendo una pequeña tienda, para luego trabajar en una cafetería como mesera, posteriormente decidió comenzar a vender aguas en las calles de la zona 1 y al final decidió dedicarse a vender helados, donde junto a sus 30 compañeros hombres, trabaja feliz con el orgullo de que ella es la única mujer que sobresale en el grupo.
LA HORA: ¿Cómo se siente con su carreta de helados?
KARIN ECHEVERRÍA: Me gusta mi trabajo, lo desempeño bien, me siento tranquila y sin compromisos, además, estoy feliz al desempañarlo; camino todo el día y subo la sexta (avenida), llego al mercado de la Presidenta, voy a la Placita y a la iglesia del Calvario, también a veces al hospital San Juan de Dios.
L.H.: ¿Qué tal le va en la venta?
K.E.: Aunque el sueldo es rotativo, vendo alrededor de cien quetzales diarios de helados, eso sí, si no saco el carrito, no gano; no tengo prestaciones ni Bono 14, tampoco sueldo fijo porque el producto me lo dan a consignación.
L.H.: ¿En qué horario trabaja?
K.E.: Bien, por lo general, del mediodía a las siete de la noche, en el parque (Plaza de la Constitución) aprovecho los fines de mes y domingos.
L.H.: ¿Qué tipo de helados vende?
K.E.: Llevo de todo, helado de vasito, chocolates, pachucas, cremitas, conos, sandwiches y los precios varían de tres, cinco a diez quetzales.
L.H.: ¿Cuántos trabajan con usted?
K.E.: Son 30 heladeros (hombres) en la fábrica y yo soy la única mujer.
L.H.: ¿Cómo se lleva con sus compañeros de trabajo?
K.E.: Quiero mucho a mis 30 compañeros de trabajo que son todos hombres, me llevo bien con ellos porque hay mucho respeto y no tengo ningún problema con ninguno de ellos.
L.H.: ¿Cómo vende en los días de lluvia?
K.E.: Mi trabajo es del mediodía al transcurso de la tarde y el calor lo aprovecho para que la gente me pueda comprar el helado, pero en estos días lluviosos la gente no compra mucho porque el día esta frío, aunque en días soleados vendo el doble.
L.H.: ¿A qué se dedicaba antes?
K.E.: Estaba en mi casa porque mi mamá tenía una tiendita y vendía aguas, cervezas, frijol, maíz; luego la quitó, la tuvo durante 20 años, ahora mi mamá se fue para los Estados Unidos y en la casa solo está mi hijo y yo; aunque él hoy descansó porque también vende en una carreta como la mía.
L.H.: ¿Es cansado su trabajo?
K.E.: Estoy quemada y es muy agotador estar de arriba para abajo, y llego agotada a mi casa, pero me siento satisfecha por ganarme mi dinero, llevo buen producto a buen precio y me gusta mi trabajo porque me lo gano honradamente.
L.H.: ¿Cómo sabe cuando ya es hora de salida?
K.E.: Al terminar, entrego mi carro a las siete de la noche y subo al Portal como a las ocho de la noche, después tomo el bus y alrededor de las diez de la noche llego a mi casa.
L.H.: ¿Es seguro vender en la zona 1?
K.E.: Como está todo iluminado no me han asaltado, yo creo que todo es bien seguro aquí, además, todo el mundo me conoce por el helado y me llaman Canche o me dicen: “Adiós, heladera”, o simplemente doña Karin.
FICHA
Nombre: Karin Virginia Echeverría Quan
Originaria: Mazatenango
Profesión: Heladera
Actividad fuera del trabajo: Ama de casa
Edad: 47 años
Estado civil: Madre soltera
http://www.lahora.com.gt/notas.php?key=54843&fch=2009-09-02 | September 2, 2009
Rabin Ajau: Mirna Judith Chavajay Chavajay

“Quiero un país soberano, libre y con paz,” Rabin Ajau 2009
Por Édgar René Sáenz
Haber sido electa Rabín Ajau 2009-2010 es una gran responsabilidad. Mirna Judith Chavajay Chavajay lo sabe y está dispuesta a representar con orgullo y dignidad a la mujer maya.
En la siguiente entrevista habla de sus sueños, su amor por la Patria y la importancia de que todos los guatemaltecos se unan para acabar con las injusticias, la violencia y la corrupción y lograr una patria donde se viva una verdadera paz.
¿Cómo se siente al haber sido electa como representante de la mujer maya?
Me siento feliz y honrada, y a la vez muy comprometida con todas las mujeres mayas guatemaltecas. En mis manos descansa una gran responsabilidad, y prometo representarlas dignamente, como se lo merecen, a nivel local, municipal, nacional e internacional.
¿Cuál es el significado que tiene para usted la palabra Patria?
Para mí, Patria es el lugar que nos vio nacer, donde dimos nuestros primeros pasos, nuestros primeros llantos; es el lugar testigo de lo que venimos a hacer en este mundo. Al hablar de patria hablamos del corazón de los guatemaltecos. Créanme que yo me siento feliz de ser una guatemalteca maya. Amo a mi patria y a la tierra que me cobija
¿Por qué cree que los jóvenes y la población en general se muestran apáticos ante la problemática nacional?
Es por la falta de orientación o, muchas veces, de comunicación, y no digamos de conocimiento. A veces, los que vivimos en la provincia no nos enteramos de todo el acontecer nacional. Lamentablemente no tenemos los medios. También faltan líderes que los motiven a luchar para salir adelante y a vencer los obstáculos que se presentan en esta vida.
¿Cómo se pueden rescatar los valores cívicos y morales?
Lo principal es que se inculquen en la casa. Es en el hogar donde los aprendemos. Los padres de familia tienen gran responsabilidad de inculcarle a sus hijos, desde los primeros años de su vida, el respeto a sus semejantes y a nuestros símbolos patrios, como parte de nuestra identidad; es lo que nos debe diferenciar de otros países.
También es importante que se inculque el respeto a nuestros mayores. Todos estos valores morales, cívicos, políticos y religiosos ayudan también a que los jóvenes nos integremos y seamos mejores, para tener una Guatemala mejor.
¿Cree que la elección de Rabín Ajau sirve para estimular el nacionalismo?
Sí. Este es un evento magnífico. Primero, porque se le da una participación muy importante a la mujer, a quien muchas veces se le restringen los espacios. Con esta clase de concursos se nos abren las puertas y nos dan espacios para expresarnos, sentir y demostrar que también somos capaces.
Este evento también ayuda a inculcar el amor a nuestra patria, y a nuestras costumbres y tradiciones (…), todo lo que somos y tenemos como guatemaltecos.
¿Cuáles serán las actividades o acciones prioritarias durante su reinado?
Tomaré en cuenta las diversas necesidades que hay, especialmente en los niños y niñas, adolescentes, juventud, adultos y ancianos, quienes muchas veces son olvidados. Pienso trabajar para buscar la unidad de nuestra sociedad y, sobre todo, la participación de la mujer.
¿Cómo desearía que fuera Guatemala?
Anhelo tener un país libre y verdaderamente soberano, tal como lo regula nuestra Constitución, pero, lamentablemente, esto lo tenemos únicamente en papel. Mi deseo y mayor anhelo es que Dios permita algún día que nuestra Guatemala sea un lugar donde reine la paz.
¿Cree que ha mejorado la participación de la mujer en el ámbito nacional?
Pienso que sí. Tenemos a muchas mujeres en el Congreso, en los ministerios, gobernaciones y alcaldías. Poco a poco estamos ocupando espacios; lo único que nos queda a nosotras es actuar y aprovechar las oportunidades de manera eficaz y positiva.
¿Qué consejos les daría a todas las mujeres?
Que nos unamos, que amarremos los lazos de amistad, para no ser excluidas; que todas las mujeres digamos aquí estamos presentes.
¿Cuál es su sueño, ahora que es Rabín Ajau?
Ver a la niñas de mi pueblo, Santa Clara La Laguna, recuperar su traje y su identidad, que se están perdiendo.
Hoja de vida: Mirna Judith Chavajay Chavajay
Es una mujer que no tiene miedo de levantar la voz por los niños, mujeres y necesitados.
• Nació el 14 de junio de 1985 —24 años—, en Santa Clara La Laguna, Sololá.
• Estudió hasta graduarse de maestra de primaria en su lugar de origen.
• Actualmente cursa el décimo semestre en Ciencias Jurídicas y Sociales, en la Universidad Rafael Landívar, en Quetzaltenango.
• Ha participado en varias organizaciones juveniles y de mujeres, especialmente en talleres de cultura, educación y orientación femenina.
• En su comunidad ayudó a implementar la oficina municipal de la mujer.
“Mi mayor anhelo es que Dios permita algún día que nuestra Guatemala sea un lugar donde reine la paz”.
http://www.prensalibre.com/pl/2009/septiembre/19/342045.html



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